miércoles, 9 de julio de 2025

Del libro Gizbar

 



ÉRASE UNA VEZ UN DÍA GRIS


¿Qué determina el ánimo del lago?

El cielo, sin duda.

Si es azul, los cisnes surcan las aguas, las gaviotas andan con una algazara de carnaval y las parejas de amantes detienen  sus pasos al besarse las sonrisas.

No si es gris.

Solo un solitario como yo deambula por la orilla de un lago donde todo es umbría e indiferencia.

Salvo la gaviota posada en la farola a la vera del sendero. 

Estoica, con sus ojos claros me alienta a que me sumerja  en mí mismo.

¡Miren!

Un cielo azul comienza a clarear en el ánimo.

21 de febrero de 2006, Lilla Essingen, Estocolmo.

jueves, 1 de mayo de 2025

Del libro El reloj de péndulo




LA ARAÑA [SACRUM FIERE]

Una araña ha hecho nido en mi cabeza. ¡En mi cabeza!

Hoy me la he visto en el espejo. He visto su corona de ocelos. ¡Miraban mi ridículo par de ojos!

Sí, demasiado cerca y demasiado lejos.

Si bien, en el transcurso de las horas —he de confesar—, de a poco nos acostumbramos el uno al otro. Congeniamos lo más bien y nos ponemos de acuerdo en una y otra materia, al grado de sentirnos una sola araña. Una araña que cada noche urde un velo con hilos tan sutiles como los del vellón de la ilusión.

¿Por cuánto tiempo?

Hasta el momento de ser la única labor que concibamos en el mundo, lo único que vean nuestros numerosos ojos y lo que recorramos con nuestras ocho peludas patas.

Es decir, cuando seamos Dios.


* Sacrum fiere: volverse sagrado


miércoles, 18 de diciembre de 2024

Del libro Como olvidado de mi país

 



 

IMMANUEL KANT ANTE EL CONGELAMIENTO DE LA COSA EN SÍ


   Cuando bajé a dar el habitual paseo por la orilla del lago después de almuerzo, oscurecía.

   Estaba helado.

   Aves denegridas aleteaban en el horizonte.

   Brisas de hielo venían desde las grandes rocas.

   Patos y cisnes, de manera extraña, se hallaban a esa hora en los robles.

   Algo más había en el ambiente: una actitud expectante.

   Pensé proseguir con el paseo.

   De pronto, el tiempo se pasmaba en mi ánimo: la superficie del agua comenzaba a cubrirse con pálidas escamas...

   ¡No podía creerlo!

   El lago se congelaba.

   ¡Era increíble!

   Había sorprendido a la naturaleza en su labor reservada.

   Quise compartir el prodigio; sin embargo no  hallé más que sombras, sombras y una que otra estrella.

   Solo, en medio de una agitada quietud, agradecía que se me hubiera dado en secreto el saber de las aves, de los animales y de los árboles.

   Me complacía haber sido separado de la manada, pues, el único diálogo es con el individuo.

   Con gusto me habría puesto a andar sobre las aguas entumecidas, o emigrado con los cisnes cuando al alba alzaran alas como ángeles de un nuevo reino.

   Sin embargo, optaba por el ángel proscrito que soy.


     08 de febrero de 2006, Lilla Essingen, Estocolmo.





lunes, 9 de diciembre de 2024

Del libro Saga de la muchacha de largos cabellos y su gato




BUQUE FANTASMA

Por el camino de "Madrigal" de José Lezama Lima.


  Soy como el marinero de José Lezama Lima llamado por la palabra marea que se ha unido a los clamores de alfileres sin sueño. Es decir, heridas sin ilusión.

  Pero yo no soy un marinero, y si lo soy, soy el de Rafael Alberti: marinero en tierra. No hay naves ni mares para mí; al decir del poeta cubano, me hallo entre dos recuerdos.

  La nostalgia del marinero no es el mar sino la ilusión, por eso bajará a tierra, en cualquier tierra, a buscarla, a encontrarse con ella, y si no la halla, con su corazón ahogado zarpará en buque fantasma. Y esta es la esencia de la leyenda.

  Un buque fantasma nunca arriba a puerto alguno porque sus marineros como perdieron la ilusión, se embriagan con el ron de la tristeza.

  A veces los marineros cantan y sus cantos llegan a los oídos de las mujeres en los puertos, las que se asoman a las ventanas mientras otros hombres les soban las nalgas, un derecho que se ganaron solo porque las sedujeron con regalos tontos.

  Pero si los marineros del buque fantasma abandonaron la ilusión, no abandonan la nostalgia, y de pura nostalgia se tatúan los brazos con corazones que nunca llenan con nombres. No porque no quieran sino porque no los recuerdan, ni los propios.

  Son poetas sin palabras.

  Pero la nostalgia de ellos tiene hambre. De ahí las sirenas.

  ¡Pobres marineros!

   Pero yo no soy un marinero de un buque fantasma, y si lo soy, tengo palabras, y cuando las mujeres avistan desde los puertos las velas de mi nave, corren a bañarse a las llaves de los patios y endulzan sus senos con agua de colonia; se ponen vestidos de tela delgada y suave para mis manos y echan a los tontos de sus casas y me dejan que yo les cuente historias de mares y de otras tierras y me perdonan como yo perdono a ellas.

   Soy como el marinero de José Lezama Lima llamado por la palabra marea que se ha unido a clamores de alfileres sin sueño. Pero yo no soy un marinero, sino este que va y viene y ama como un marinero a las muchachas que lo engañan con ilusiones. Al menos eso para que yo cante mi canto favorito:

Dulce sueño, dulce estancia,
Si mi amor se va contigo,
Que se quede tu fragancia.

Donde me dejas, te dejo.
Donde llegas, te recibo.
Cuando lloras, te consuelo.
Cuando me olvidas, te olvido.

Tal como viene la vida,
Así también el amor.
El que ayer nada tenía,
Hoy ya tiene su dolor.

Dulce sueño, dulce estancia,
Si mi amor se va contigo,
Que se quede tu fragancia.


jueves, 5 de diciembre de 2024

Del libro Gizbar

 




ULISES TIENE LOS OJOS TRISTES POR LA NIEBLA

   El retorno a la pequeña pátria tras años de exilio,
puede resultar una odisea acabada en farsa
si del nido de olivo se hizo leña.


   Por fin. Yo regresaba a casa.
   Inicios de invierno.
   Oscurecía cuando el autobús cruzó el puente del río Ñuble*.
   El caudaloso río de ayer era ahora un lecho pedregoso, poblado de ánimas*.
   De pronto divisé la ciudad.
   Allá estaba. Allá en su niebla.
   No pude sino evocar con emoción las farolas del alumbrado, reducidas a nimbos. De igual forma, las siluetas borrosas de los vecinos y los arces por la calle.
   Fue lo último de la memoria antes de llegar al terminal.
   Al bajar del autobús, comencé a toser.
   Tos... tos... Tos de los pulmones y tos del alma.
   Desalentador  era ver que los pretendientes de mi Penélope habían corrompido la pequeña patria con el humo de sus pasiones, al abrasar los montes.
   Niebla era; hoy, bruma.
   Niebla era; hoy, memoria.
   Niebla triste en mi corazón en el retorno.
   ¿Me reconocerían los amigos  en la ciudad ciega?
   Argos se me acercó, flaco y suturado de garrapatas, seguido de otros perros vagos.


   23 de mayo de 2006


*En el río Ñuble arrojaban a los presos políticos ejecutados durante los primeros años de la dictadura. Todos ellos integran la larga lista de detenidos desaparecidos en el país.

Yo pude ser uno de ellos, si no es por un dirigente de derechas que lo impidió. Yo era el profesor de su hijo.


sábado, 30 de noviembre de 2024

Del libro Gizbar








INFIDELIDAD


  Mi mano me ha tocado y en silencio ella se solaza.

   La engañosa desde aquel día no es la misma.

   Ni en el sueño.

   Ni tampoco es la amante esclava de mi ansia.

   Si lo hace, lo hace por rutina o por servicio.

   Lo mismo cuando ha pelado una fruta al mediodía, o cuando me ha tocado en la ducha.

   Por eso he venido ala hoja digital a escribir estas palabras.

   Pero he fracasado.

   Porque cuando quiero escribir 'mano', ella escribe ‘mano’; y si quiero silencio, escribe ‘silencio’; y si quiero escribir ‘infiel’, sin inmutarse la ingrata escribe ‘infiel’.

   ¡Dios! Se guarda la poesía para cuando la tomes y te la pongas debajo de la blusa, porque tu corazón y mi mano ya se entienden a las mil maravillas.

   ¡Me siento tan solo!

   Mis letras ya no me sirven. Salvo las dichas por mi boca, que todavía te enamoran.

   No obstante, a mi mano no le afectan. Al contrario, se mofa.

   Me da mucha rabia con ella. Aunque lo disimulo cuando me la enjabono y desatiendo sus secretas lágrimas en  el  chorro  de  agua  de  la  llave.

   Amor, no me dejes de lado por ella.




viernes, 19 de julio de 2024

Del libro Como olvidado de mi país


COMO OLVIDADO DE MI PAÍS
 
 








Del libro Como olvidado de mi país

 


TRISTEZA

Was there another Troy for her to burn?

“No Second Troy”  W.B.YEATS *

   No, por más esfuerzo que hago, debo aceptar que esta noche estoy triste. Al principio, lo pensaba cansancio; luego, fastidio; después, enojo; al final, tristeza.

  Sí, tristeza.

  Pero no se trata de la tristeza de los diccionarios ni la de los psicólogos, sino de mi tristeza.


  Y es esta:

  
Porque hoy en el café, los amigos interpretaron mis palabras sin atender lo que ellas decían. Yo les había dicho que la melancolía de los poetas románticos  del siglo XVIII, por descuido, había rebrotado.

  Muertos de risa, tomaron a broma mis argumentos: así que los dejé.

  De vuelta a casa, en busca de consuelo, coloqué la canción de Andrea Bocelli: "La tue parolle". 

   La canción habla del lugar donde el sol muere, donde el viento descansa y donde se hallan todas las palabras de los que han estado enamorados, y porque ahí hubiera querido echarme a dormir. No obstante, de nada sirvió.

  Si lo pienso bien, todo fue porque llegué a donde los amigos sin saber nada de ella; entonces quisieron divertirme y yo desdeñé su noble gesto.

  ¡Qué tristeza!

  ¡Un día entero arruinado por ella!





*¿Había otra Troya que ella pudiera quemar?

 «No había otra Troya», de W.B.Yeats.

     8 de febrero de 2006, 21:38, Lilla Essingen, Estocolmo.






martes, 2 de julio de 2024

Del libro Cuaderno de Adán

Del libro Cuaderno de Adán

 POR LA ORILLA DEL LAGO MÄLAR


Esta tarde estuve en tus pupilas
Y me vi como tú me viste
Mas de pronto te pusiste melancólica
Al ver a los ángeles volar hacia los nidales
Pues cerca están del Cielo estos parajes
Dejaste luego caer los párpados
¡Plena oscuridad de agua en la noche!
Oí voces  Una de ellas tu voz de niña
Y vi que te enamoraste de mi asombro
Y como sonreiste entró tanta luz de pronto
Que en sombra anduve ciego y alegre
Que  demoré en corresponder el beso
En fin  Eso fue todo tras verme en tus ojos
Seguimos por la huella de tierra
Ya la sensación de tu mano enguantada
Ya la permanente vigilia del cosmos
Lo que hubiese sido  Siempre el mutismo
Así en el agua reflejos de cisnes
Así en la brisa el frío bruñido de los abedules
Siempre por la orilla del lago Siempre
Sin cesar ni por un instante de mirarnos
Ya en tus ojos  o tú...  en los míos llorosos





11.01.2004 Lilla Essinge, Estocolmo

martes, 29 de agosto de 2023

Del libro Cuaderno de Adán

 FRUTOS SILVESTRES


Tú eres lo único cierto  Digo la ilusión asible *

El cielo que se sienta y me acompaña

Cuando observo los pájaros posados

En las ramas de los linderos*

Donde las palabras crepitan en la memoria de tu cintura

Y en tu manera de mover las manos

 

Enmudecemos

 

La niebla que exuda* el ocaso nos advierte de lo oscuro

Y del fuego de su broza*

Y me advierte que debo detenerme en el fruto y morderlo

Descender en mí para habitar el sueño

Donde lo imposible es posible

Como las bayas* y las manzanas silvestres

Que maduran en tu falda

 

Te abrazo

 

Hueles a cáscara de naranja

Y sabes a la miel de la ilusión aunque hieres

Mi juicio como el humo

Y no hay forma de acercarnos

Sino con el silencio y las palabras

Estas pálidas abejas de romanceros de amor

 

6.10.03

lunes, 28 de agosto de 2023

Del libro Lapis exilis


DÍAS DE INFANCIA


Días de mi infancia y mi adolescencia
¿Qué sensación era aquella la de a veces?¿Lo sabré algún día?
¿Se me revelará al cerrar los ojos en la muerte? 

Me recuerdo en tardes en que por los juegos daba
En eriales solos en que se me imponía el cielo
Y confundido me dejaba el abandono del mundo 

Asustado entonces corría adonde los otros
Para mirar desde el grupo aquel lugar turbio
Como si un canal del cosmos hubiera topado 
O pasado a llevar una fibra prohibida del misterio 

Y ya nada conseguía restituir la alegría del juego 
Y menos el paraíso del amor adolescente
Solo noches en que miraba desde la cama la luna
Y mi soledad por causa de lo que aún ignoro 

98.11.11 

Del libro Lapis exilis

 GAVIOTAS



Revolotean las gaviotas porque el mar no se aquieta
Rápidos reflejos de relámpagos logran a veces que olas se los tragan
Se elevan en el aire graznan de ver al mundo en su inmensidad
Inciertas regresan a las altas rocas para tomar aliento y pensar un poco
Abajo el mar bate de costa a costa igual que orca en la gandaya
Los ojos de las aves comparan la espuma con sus plumas
Como si vieran que el color también se escurre por los cuerpos
Porque el mar no se aquieta ni nunca ni siquiera cuando es calmo
Rápidas olas vienen y se deshacen en mil gotas que van al aire
Inútil es el oficio de las gaviotas que bajan de nuevo a la carga
¿Qué las anima? ¿Qué es lo que marca el sentido de sus trabajos?
¿Es tal vez aquel pez que a ratos del mar arrancan y lucen
Como el relampagueante hallazgo del poeta en su mare magnum?
Revolotean las gaviotas sobre la mar de rápidos reflejos
Se elevan en el aire graznan de ver la inmensidad del mundo

98.11.04

Del libro Lapis exilis

 

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LEYENDA DE UN RÍO


No hay pez en el río que no tenga fulgor de plata 
No hay piedra en sus márgenes que no haya rodado
No hay junco ni ave que no conozca sus frescas aguas
No hay hombre que nunca se haya sentado junto a un río 

Pero sí hay un río que no conoce el fulgor de los peces
Río cuyas márgenes acanaladas limpias están de piedras
Río estéril de juncos y aves pese a sus aguas
Río que sin embargo a él viene siempre un hombre 

Un día el pez la piedra el junco el ave el hombre
No tendrán otro río que este río de aguas muertas
Entonces no serán el pez la piedra el junco el ave
Sino solo el hombre sentado en el cemento del río 

98.02.23 

jueves, 5 de enero de 2023

Acerca del autor y su obra





MI GRATITUD A LAS VISITAS QUE SE DETIENEN A LEER MIS TEXTOS


Me ocurre siempre: antes de comenzar a escribir un libro, ni siquiera hay una idea o un sentimiento que yo pudiera definir, sino solo una inquietud; un desasosiego que me impulsa a escribir; un impulso que además me exige levantar muros alrededor, porque ha de hacerse lejos de la gente, lejos de sus voces; los poemas los compongo en poco tiempo, siempre al final de un periodo de mucha paz en mi vida (nunca neutral y nunca indiferente); las palabras bajan por mi brazo hasta las hojas del cuaderno; y vaya yo a saber de dónde vienen; así que muchas veces debo recurrir al diccionario para verificar su existencia, que, ante mi asombro, existen; en estado larvario, sí, pero ahí están; mientras las mías las siento revolotear en las hojas del cuaderno, jugando a las formas; ¿qué es ilusión?; bueno, acepto; porque tampoco se debe atentar contra la razón o el juicio de los académicos y los profesionales de la poesía; algunos de ellos han dicho que por momentos no se entiende nada; o que los versos están mal cortados; y cuando he oído las líneas en su voz, he comprendido que es la voz con el tono de siempre: normado, sujetado y predicado, complementado directa, indirecta y circunstancialmente; no, por Dios, las palabras que bajan por mi brazo hasta mis dedos no entienden de esas "señaléticas" ni de razones que son las mismas que nos han ordenado en la sociedad para que seamos injustos con unos y tolerantes con otros; reproducidos, luego, repetidores, domesticados incluso en nuestras revoluciones, que acaban fracasadas; no, por Dios, yo quiero seguir escribiendo sin razón ni juicio; pasar por alto los consejos de talleres y expertos que dan normas incluso para titular los poemas…; ¡qué locura!; por eso admiro a Gertrude Stein, J.V. Foix, José Lezama Lima, Rainer Maria Rilke, T.S. Eliot; Eliot escribe por ahí: “Soy Lázaro vuelto de entre los muertos,/vuelto para decíroslo todo, os lo diré todo…”; aunque sabemos, como él sabía, que fracasaría; pues, ¿qué se piensa?; ¿acaso vamos a decir las verdades esenciales del mundo con estas palabras y según nuestros juicios?; ni se sueñe; pero no por ello vamos a renunciar a seguir intentando, que de eso se trata nuestro oficio, que a veces algo se vislumbra: poesía.

Gracias por la visita💕


OBRAS DEL AUTOR

Los años de edición de los libros corresponden a la fecha que fueron diseñados. Los textos son mucho más antiguos.

  • El túnel (poemas)1978
  • Poemario ingenuo, 1982 (corregido y editado como Cancionero del trigal)
  • El mensaje en la botella (poemas), 1990
  • El sueño de la amapola (prosa poética)1993
  • Al pie del abedul (prosa poética)1994
  • Tres puertas (prosa poética)1994
  • Cuando el señor León soñó que era rey (cuento)1994
  • Guillermo vs Tele (teatro)1996
  • Saga de la muchacha de largas cabellos y su gato (prosa)1996
  • Un cafecito para mi sosias (novela)1997
  • Diez poemas de amor para Maribel, 1997
  • Alma (novela)1997
  • Lapis exilis (poemas)1999
  • La ciudad debajo del círculo lunar (poemas)2001
  • Poesía de adolescencia, recopilación hecha en 2001
  • Hora blanca (poemas)2001
  • Fogata de otoño (poemas)2004
  • Cuaderno de Adán (poemas)2004
  • El peregrino ciego (poemas), 2007.
  • Chamán (Poesía escrita en 2008. Editado en 2018)
  • Gizbar (prosa)2015
  • Como olvidado de mi país (prosa)2015
  • El Albergue de la Luna (prosa)2015
  • El reloj de péndulo (relatos)2016
  • Crónicas de Estocolmo, 2017
  • Relatos ingenuos (selección de cuentos y relatos), en preparación.


OBRAS EN SUECO:

  • Flaskposten (premiada en 1993, Lund, Suecia).
  • Dikter (1991).


 REFERENCIAS A LA OBRA DEL AUTOR

Acerca de El túnel

(1978, libro editado por Ediciones Bolt, 1978, Santiago de Chile)


«Todo el libro corresponde a una época de mi vida; la más oscura, la llena de amargura, soledad y pesimismo suicida, y que denomino El túnelno con poca razón», escribe el poeta a Marina Latorre relatando sus dudas y la atmósfera que rodea a sus poemas.

EL TÚNELMi vida es un túnel/ Donde siempre me estoy mirando los ojos enfrente/ Y en ellos solo veo una fría mirada de desprecio/ Entonces inclino la cabeza/ Pero los ojos se me clavan en la nuca…

ESTOY CANSADO: Estoy cansado de verle cada día el rostro hipócrita al mundo/ De ver la Tierra que gira y gira/ Vuelta loca de muertes y de injusticias…

Angustia y desesperación. Los poemas de Harold Durand están situados en los fríos inviernos del dolor, todo su canto está rodeado de una neblina que a veces nos cerca y aprisiona, Sin embargo, como una luz tenue está presente la esperanza:

ESPERANZA: Nos aproximamos al año 2000/ Un joven poeta se suicida por amor/ ¡Aleluya, hermanos, aleluya! / Aún no está todo perdido.

 (Los libros de Portal en el corazón,
PORTAL N º 18, 1979, Santiago de Chile, pág. 17)


Los poemas «Tu boca» y «Uno» son exitosas realizaciones de una poesía síntesis y del manejo acertado de la expresión lingüística.

(Juan Gabriel Araya, poeta y profesor. La Discusión de Chillán, 18. VI. 1978.)


Poesía de búsqueda, a ratos confidencial, a ratos testimonial.

(Carlos R. Ibacache I., La Discusión de Chillán
 19. V. 1978.)


 [...] La juventud del poeta lo lleva a naturales rebeldías y su verbo está tenso de interrogaciones y dudas, pero todo el oscurecimiento es en apariencia porque en su palabra profunda está el amor por la vida aun cuando esté aprisionado en las tenazas del desaliento. [...] No cabe duda que Harold Durand posee las condiciones para llevar sus vivencias a la transmutación de lo poético. Hay sensibilidad y su técnica es acertada. No dice sino lo estrictamente necesario, y esta economía poética hace aún más lacerante su angustia.

(Francisco Mesa Seco, poeta, profesor.
El Heraldo de Linares, 19. VII. 1978.)


Un libro con armazón autobiográfica, donde el autor cuenta su dolor con versos sangrados. [...] Harold Durand, (pensamos que es muy joven) nos hermana a las sombras con la muerte, y es ésta la que dirige sus pulsos y le entrega el hálito para que sus manos puedan pulsar la lira.

(Alfonso Larrahona, poeta, profesor. 
Valparaíso, 19. II. 1979)


La opinión de la página francesa Moving Art acerca de la primera edición de La jaula del grillo

La reciente antología de Harold Durand apareció con el nombre La Jaula del Grillo a finales del año 2012, en Chillán. Un centenar de poemas recoge esta selección de la diseminada obra de Durand, cuya mayor parte se desarrolla en Suecia, durante su largo exilio estocolmeño. De regreso a su país, y a la felicidad, el poeta reúne su trabajo en un elegante ejemplar, con el auspicio de la Biblioteca Municipal Volodia Teiltelboim y del Instituto Profesional INACAP. Durand, uno de los grandes y silenciosos poetas nacionales, reafirma de este modo su condición y su oficio.


La opinión de una historiadora

María Luján Leiva, historiadora de la Universidad de Buenos Aires, en su obra Refugiados en Suecia y visión del otro paisaje, escribe:

«La obra poética de Harold Durand puede ser considerada como un documento de ese devenir ‘inmigrante’ desde un estatuto de refugiado, transformación más obligada por las circunstancias históricas que por una elaborada y autónoma decisión de asentamiento en el país de inmigración.

El refugiado, en este caso el poeta, recrea su patria en otro rincón del mundo. La superposición de paisajes en Harold Durand se resuelve en la construcción de un Chillán mítico donde nieva y hay urracas y cuervos. [...] Pero vuelve a cambiar el orden del mundo en el Chillán que habitas, pues, cae, ahora, leve, sobre los campanarios salpicados de cornejas y urracas, la nieve [...]

Este Chillán mítico está signado por la nostalgia de una tierra que ya no existe, es un rechazo al nuevo Chile emergido después de 17 años de dictadura. El poeta convierte a Högdalen (significa Valle Alto) -barrio de Estocolmo- en un nuevo locus poético, lo nombra Valle Alto y recrea allí también su lugar de nacimiento, aunque atravesado y enriquecido por el paisaje boreal.

El Chillán mítico y el Valle Alto de Estocolmo son la construcción que rescata la ilusión. El Chillán mítico es el testimonio de la realidad del exilio, la desocupación, el desencanto y la subjetiva imposibilidad del retorno».


Libros publicados en Suecia

 [...] estos son los poemas que me entusiasman; cuando se crea algo, se inscribe una imagen y luego se le usa «delante del lector». [...] Felicidad tras felicidad. Tienes tu propia temática, tu mundo mítico y ritual.

(Mario Romero, poeta de Tucumán, en
carta escrita al autor en octubre de 1996, Estocolmo.)


 [...] Si bien es cierto, Durand no rehúye expresiones o manifestaciones sentimentalistas, consideradas gastadas o simples lugares comunes en el oficio, juega a plena conciencia con estos elementos en el ejercicio de esa demostración de técnica, en la cual a veces pareciera solazarse.

(Juan Cameron, poeta chileno. Liberación
27 septiembre de 1996, Malmö, Suecia.)


[...] En este punto del desarrollo, a la poesía de Harold Durand cabe hacerle una venia. En forma silenciosa y constante -por no decir elegante- ha venido, el poeta chileno, escribiendo, mejorando su escritura y entregando hermosas y finas obras plásticas, como son sus autoediciones o ediciones artesanales -príncipe más bien- en poquísimos y, por ende, valiosos ejemplares. [...]

(Juan Cameron, poeta chileno. Liberación,
 27 septiembre de 1996, Malmö, Suecia.)


 [...] El amor, al que empecinadamente le negaron su existencia los escritores escandinavos Kiergaard, Hansum y Strindberg, parece que no tiene otro destino en la pluma del poeta chillanejo [...] En lo que atañe al tinte de creación, si bien existe una tendencia surrealista en este manojo de versos, podríamos sin embargo ser menos ajenos a nuestras propias influencias y ver, en cambio, en la poética de Harold Durand un acercamiento a la escuela del creacionismo de Vicente Huidobro. El poeta, como un «pequeño Dios», crea lo que necesita. Ante la soledad, casi siempre inevitable, Harold Durand crea su propio consuelo, dándole vida y funciones sobrenaturales a la lágrima, símbolo sempiterno de los sentimientos: una lágrima me pondrá un brazo/en el hombro. Esa misma creación, pero enfocada desde un ángulo gramatical, se hace sentir en las líneas: haberte dejado/sin embargo amado tanto. La expresión «sin embargo» procura desviarnos un poco, podría decir que hace trastabillar la velocidad que acarrea la lectura del poema en su recta final. Pero ello en cambio de molestarnos, debería mejor despertar nuestras simpatías, pues lo que el poeta logra es economizar palabras que hacen efectiva su comunicación. Ya había advertido R. Jakobson acerca de estos «trucos» utilizados por los poetas: «Los recursos poéticos ocultos en la estructura morfológica y sintáctica del lenguaje —en una palabra, la poesía de la gramática y su producto literario, la gramática de la poesía— han sido raramente reconocidos por los críticos y casi del todo olvidados por los lingüistas; los creadores, en cambio, han debido con frecuencia sacar de ellos un partido magistral».

(Víctor Rojas, poeta colombiano y académico de la Universidad de Lund. 
Invandraren Nº 3


  [...] Los poemas contienen musicalidad y sinceridad, en el que pasado y presente, presencia y nostalgia entran en un diálogo no solo con la amada sino también con el lector.

(Inger Elizabeth Hansen, presidenta de
la Sociedad de Escritores de Noruega.)




jueves, 28 de abril de 2022

Del Códice de las supersticiones


CÓDICE  DE LAS SUPERSTICIONES


Visitas, amistades:

Espero no inquietar a nadie por estos casi aforismos que llamo supersticiones.
No debiera haber motivo para inquietarse.
En el fondo, son juegos de palabras, creaciones con palabras e imágenes.
Pero hay algo más.
Ellas están basadas en antiquísimas creencias y mitos. Lecturas que tuve hace cerca de treinta años en Högdalen, un barrio al sur de Estocolmo.
Eran libros con estudios de la cultura sumeria, acadia, egipcia, china, hindú, nórdica... Tantos libros y tantos conocimientos.  Al final acabé leyendo el Corpus Hermeticum, de Hermes Trismegistros (que es como la "filosofía eterna" del cristianismo), y la Biblia.
Sumergirme en aquellas lecturas, fue mi manera de sobrevivir la pesadumbre por lo vivido en mi  ciudad natal y por lo que no cesaba de ocurrir en mi patria.
Un túnel del que salí gracias a Barbro, mi querida psicóloga.
Después llegó la primavera a mi vida.
¡Por fin! ¡Por fin!
Ni siquiera quise tener novia. Solo disfrutaba esta individualidad, esta sustancialidad y esta racionalidad que aún llevo.
Así que me vine a Chile a buscar a mi hermano desaparecido. Y aquí me he quedado, con mi corazón enraizado en Estocolmo y en Chillán.
Ha sido muy lindo.
¿Qué se puede salir del túnel?
Por supuesto. Y es tu victoria. Y la victoria de la persona.
Solo sabe que la humanidad lleva una rosa en su corazón que tarde o temprano florecerá con el aporte (sangre, lágrima o sonrisa) de cada uno de nosotros, los dispersos por la tierra.
Así que cree en ti. Cree en ella.
Cariños💞



PRIMERA SELECCIÓN


SEGUNDA SELECCIÓN


TERCERA SELECCIÓN


CUARTA SELECCIÓN




sábado, 23 de abril de 2022

Del libro Cuaderno de Adán


EL POEMA PERTENECE AL LIBRO CUADERNO DE ADÂN, EDITADO EN ESTOCOLMO (2004).

En estas páginas, Adán —luego de ser expulsados del Edén— irá registrando el anhelo de ambos de volver a ser uno (ahora en poesía), y, asimismo, el fracaso, que en definitiva es el fracaso de la poesía.



LOS ENSIMISMADOS HÓRREOS


He soñado con una masía en un blando valle
De donde emigraban vencejos a lejanos planetas
A donde llegabas vestida con brisa de hierba
Estampada de intuiciones y agrazón

En tu brazo portabas un cesto colmado de libros ya marchitos
Que los decías con voz encumbrada casi de grulla
Eran reminiscencias latinas
O bien occitanas O bien hebreas

Hubiera yo bajado
Si no es por el vallado de la razón
—Esa luz de fuera que nos vela y nos inhibe—

Llamaste después a los labradores
Que brescaban los ensimismados hórreos
En que astronautas ceban a la Luna

Meditabundos cesaron su labranza
Y bajaron hacia la masía sin decir palabras
Luciérnagas eran por el sendero
Sacudiendo guantes y boinas

Oí las cucharas
Les oí merendar las intuiciones de tu regazo
El roce de las mangas por las oscuras bocas
Los silletes de anea arrastrados por el suelo

Salieron después y se llevaron el valle y la masía
Los hórreos
Lo último fue la brisa de tu vestido
Y lo último que recuerdo son las palabras de este sueño
Que escribí en la madera del vallado
Con untura de grosellas
En el castellano clásico
Que es tuyo y mío
Para volverte a mí cuando llegara el día

19.12.03



Del libro Cuaderno de Adán


OCTUBRE 2003

Tormentas solares soplan del cielo boreal
Sueltan bandadas que angustian los árboles

Es octubre te peinas te me arrimas
En la ventana miramos llegar la noche

El viento arrastra nubes ondas frías horas húmedas
En la mesa yacen hojas con plumillas de ave

Ahora murmuras dices que me amas mientras
Atiendes las estrellas que relucen con el viento

Reluce tu pelo y tirita tu alma al roce de mis dedos
Dejas el peine susurras ahora llueve

Eres como el cristal de la ventana por el que corre agua
O como la íntima hoja del aire

O eres la rama que danza o la luna que asoma desaparece
O la intemperie o la estrella que brilla en el agua del lago

Brillan y vibran las líneas eléctricas las venas las luces
Susurrante dices que atienda el trisar de los satélites

Sin embargo me asombro de oír tu susurro y callo
De lo solo que estamos De lo solo que vamos

Por este muy siglo veintiuno muy posmoderno
Y muy de nada Y con estas tormentas solares


30.10.03, Lilla Essingen, Estocolmo.



Del libro <i>Gizbar</i>

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