jueves, 7 de julio de 2022
jueves, 28 de abril de 2022
Del Códice de las supersticiones
Visitas, amistades:
sábado, 23 de abril de 2022
Del libro Cuaderno de Adán
Del libro Cuaderno de Adán
Tormentas solares soplan del cielo boreal
Sueltan bandadas que angustian los árboles
Es octubre te peinas te me arrimas
En la ventana miramos llegar la noche
El viento arrastra nubes ondas frías horas húmedas
En la mesa yacen hojas con plumillas de ave
Ahora murmuras dices que me amas mientras
Atiendes las estrellas que relucen con el viento
Reluce tu pelo y tirita tu alma al roce de mis dedos
Dejas el peine susurras ahora llueve
Eres como el cristal de la ventana por el que corre agua
O como la íntima hoja del aire
O eres la rama que danza o la luna que asoma desaparece
O la intemperie o la estrella que brilla en el agua del lago
Brillan y vibran las líneas eléctricas las venas las luces
Susurrante dices que atienda el trisar de los satélites
Sin embargo me asombro de oír tu susurro y callo
De lo solo que estamos De lo solo que vamos
Por este muy siglo veintiuno muy posmoderno
Y muy de nada Y con estas tormentas solares
jueves, 28 de octubre de 2021
Del libro Tres puertas
VENGANZA
El gato amaneció muerto, envenenado. El jueves. Raro me pareció no verlo rondar por la cocina esa mañana. Lo hallaron en el jardín. Alma nos dijo que casi todos los gatos del barrio amanecieron muertos.
«Alguien debe haber sido», comentó. «Alguien que no quiere los gatos».
«Mas, ¿quién?»,nos preguntábamos.
Mi pan estaba cada vez más mojado, y a nadie se le ocurría algún sospechoso.
Pensé en su entierro.
Dónde podría ser.
Por suerte nos dejaba una foto.
En el jardín, debajo de las matas de hortensia me pareció bien.
Pero yo no quería ver de nuevo sus ojos asustados.
«Horrorizados», dijo ella, que siempre sabe nombrar las cosas y uno no necesita ir al diccionario.
Me ayudaron todos a enterrarlo y no dijimos ni una sola palabra; salvo a mi hermana, que no pusiera tanta flor encima.
Esa noche llovió a cántaros; me tuve que levantar.
A través de la ventana veía aparecer y desaparecer una que otra cabeza de hortensia, que se diluían en los goterones que corrían por los vidrios. Lo que se veía sin dificultad, eran las gotas de lluvia en el alumbrado de la calle.
Pensé entonces en el asesino que a esa hora andaría tramando sus próximos crímenes, vestido con ropa, botas y gorro de goma, fumando un cigarro de hojas de maíz. Me sentí desamparado.
Para qué decir, en casa se oía solo el ronroneo de los dormidos y el crujir de las maderas del piso, que son los pasos de la noche.
No había mucho por hacer.
Me fui a la cama.
Cuando me dormía, oí lejanamente el maullido de mi gato y el desgarrador grito de un hombre.
97 / 7 / 6 Högdalen. Suecia.
miércoles, 20 de octubre de 2021
De la primera edición de El túnel, 1978, Santiago de Chile
De la primera edición de El túnel, 1978, Santiago de Chile
DONG Xiaowan
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