LA ASEPSIA, FILOSOFÍA DE HOY
¿Por qué no atrevernos a andar sobre la superficie del lago congelado?
El aliento del hielo es embriagador.
Mas, hemos de ser prudentes, que bajo los pies cruje nuestro orden.
Somos como nunca antes, en extremo frágiles.
En lo único que pensamos es en cómo inmunizarnos, asegurarnos.
Un acierto sería que a la bandera del mundo le montaran como emblema, la trizada copa de cristal.
Si bien, a veces, por la pequeña ración de heroicidad que nos resta en esta guerra inmunológica, nos atrevemos.
Entonces, ante el mutismo del mundo, nos decimos:
«Un gran paso para un hombre; un paso inexistente para la humanidad».

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