HISTORIA DEL LIBRO
(Chamán: ojo que observa la cultura del mundo)
Los
libros propios no siempre resultan como uno se los espera; no obstante, se les
reconoce y se les ama muy conforme.
Es lo que
me ocurrió con uno de ellos. Salvo que me ha asombrado más que ningún otro, ya cuando
comencé a escribir el primer texto —un extenso poema—, ya cuando me vi
componiendo prosas narrativas, pues no era lo que me esperaba de él.
El libro lo comencé a escribir en junio de 2008, en la hermosa y cálida ciudad de Santa Cruz, del
Valle de Colchagua, donde me había radicado en 2007, tras una desastrosa residencia en Chillán, de vuelta del exilio, y donde encontré lo que más
añoraba de la patria: el criollismo auténtico, que hace que en el aire se
respire la historia que uno reconoce como suya.
Pero de pronto —en septiembre de 2009 — dejé de escribir.
Impaciente
—para mitigar la repentina sequía—, me dediqué a leer, estudiar y
corregir textos de cuadernillos editados artesanalmente en Estocolmo.
En 2012,
por una crisis familiar, regresamos a Chillán.
En 2017, edité el poema y las prosas bajo el título
Galope muerto, un intento por comunicarme con los chillanejos.
Inútilmente.
Nadie escribió una nota acerca de mi obra.
Tenía que
aceptar que había sido un error regresar a Chillán.
Incluso había un problema de convivencia en mi
nuevo libro: algunos lectores se saltaban el capítulo inicial, por ser las
prosas más fáciles de leer; otros, se quedaban detenidos en el poema. Razones suficientes para separarlos.
Y es lo
que hice: saqué a
“Chamán” de Galope muerto —aunque era el capítulo originario—, y di un nuevo título a
las prosas: El Albergue de la Luna (en la que también hubo selección).
Esto me
recuerda —guardando las proporciones— el capítulo perdido de Rayuela, la novela de Julio Cortázar, que no
era uno cualquiera, sino el inicial de la famosa obra del autor argentino, como él mismo contó
después.
En el
caso de Galope muerto, creo que hice justicia, tanto al
conjunto de prosas, que ahora se ven despejadas y sosegadas en El Albergue de la Luna, como a mi extraño y amado poema, Chamán, por el cual pido más curiosidad, pues él es una visión sincrética de la cultura universal: el ojo que observa la cultura del mundo. Por consiguiente, no está demás advertir —antes de acabar este prólogo— que Chamán no se puede concebir sin las “Notas” que lo
acompañan.
Harold
Durand
Chillán,
9 de abril de 2018.
1
¿Qué se
puede ver en el Cielo a través de las lentes del telescopio del cerro Chamán
del Valle de Colchagua?
«¿A un Dios
doliente?» (1)
El Chamán,
¿qué puede ver por sí mismo?
Y tú, ¿qué
te piensas hallar en el cielo oscuro?
¿Viste a
Angélica del Carmen ese febrero cosechar del huerto 29 higos?
[Un mes largo fue entonces.]
¿Viste si aún estaba ella camino a casa, cuando los higos maduraron por el eclipse,
y si durante
ese tiempo sus hijas se habían casado, tenido hijas, nietas con bisnietas?
[Ni
siquiera se fijaron en el cesto con los higos que puso en la mesa,¹ ni
preguntaron por ella que llevaba muerta hacía varias eras en la higuera.]
Entonces, ¿se apega a la Ley el cometido de Jesús
Morales, hijo de María Josefa, hija de Helena Anastasia, hija de Clara de las
Nieves, hija de Abelina del Pilar, hija de Angélica del Carmen, de maldecir la
femme fatale de la floresta? (2)
Es por lo
menos la pregunta que se hacía el único gallinazo del pueblo antes de caer
muerto a los pies de la estatua del Capitán General Daniel López.
[Desde las
ramas de la higuera solía el ave seguir con la mirada el golondrineo de los
sueños de la siesta en torno al campanario de la iglesia.]
Aun cuando
se dice que es un cuento de Helena Anastasia —la astróloga de la familia—,
expulsada del colegio Purísima Concepción no por sus creencias esotéricas sino
por interpretar [ero]neamente los versos de Santa Teresa de Jesús que dicen:
«Hirióme con una flecha/ Enherbolada de amor», pues, según entendió lo escrito
por Santo Tomás en la Summa contra gentiles, «donde está el amor, ahí
está el ojo». (3)
2
Ahora si
miras a través del ojo de la filosofía, considera:
si además
del cielo empíreo, la materia corporal —incluida la nuestra— y la naturaleza de
los ángeles, se creó el tiempo, ¿cómo se puede decir que tales cosas se crearon
al principio del tiempo? ¿Dónde hemos de suponer que ha puesto el Doctor
Angélico (4) el primer ahora?
Y si toda
acción está en el movimiento, no antes ni después, como él dice, ¿es Dios, por
tanto, un verbo pasivo?
En cambio
para el príncipe Abu Abda-llah Mohammad ibn Jabir ibn Sinan al-Raqqi al-Harrani
al-Sabi al-Battanii (5) el tema es absolutamente distinto, pues ha proyectado
ortográficamente (6) en la pantalla de su ojo, el cielo.
Entonces,
¿es la razón que han tenido Adán y Eva al buscar refugio en la ciudad
mesopotámica, pese a los demonios del Cielo y los demonios del Infierno?
3
Mas tú,
«¿hacia qué maravilla de astro ignorado vas con tus pasos vencidos?» (7)
4
¿Por qué los
lobos aúllan a la luna?
¿Por qué a
la luna aúllan los lobos?
¿Por qué
aúllan los lobos a la luna?
¿Por qué a
la luna los lobos aúllan?
¿Por qué el
hombre es lobo de los lobos? (8)
5
A Tales de
Mileto le pareció gracioso castigar su mulo. (9)
Mas una
mujer se enamoró de un hombre cuando era mulo, y lo amó mientras fue mulo.
A Midas, por
haber preferido la melodía de la flauta de Pan a la lira de Apolo, su dios le
hizo crecer orejas de mulo. Su barbero acabó enterándose de ello, secreto que
ocultó en un agujero cavado en el suelo. Sin embargo el viento lo sopló por el
pueblo.
En Egipto,
llorosas mujeres besaban un mulo cubierto con una mantilla de seda y con un
pendiente de ébano en el cuello.
El mulo era
hermano de ellas, y obra de magos malévolos.
[La historia
se narra en uno de los más de cuarenta evangelios rechazados por la Iglesia.] (10)
Entonces,
¿por qué el mulo de Amonio abandonaba el pesebre por ir a las calles a oír
versos?
6
Ptolomeo,
¿hacia dónde nos lleva tu nave Primum Movile? (11)
7
¿Tenía algún
sentido que Henrietta Leavitt (12) contara desde el chamán de Harvard las 2400
Ceféidas si su ojo oscurecía por el ojo de la Muerte que la observaba desde su
destinada esquina astronómica?
¿O es que no
había leído en El Principito (13) que «esas cositas doradas hacen desvariar
a los holgazanes?»
Por lo
demás, ¿qué es una estrella?
¿No es un
viejo insignificante tópico que en un día de sol es reloj o agua y en la noche
una luna o simplemente una pesada prensa vieja? (14)
8
¿O cómo es
que la policía sueca no estaba enterada de que la Muerte esperaba esa noche a
Olof Palme en la esquina de Sveavägen para desafiarle a una partida de ajedrez? (15)
Ahora nada
se saca con llorar sobre la leche derramada, pues, quiérase o no, ganaron las
negras.
Lo mismo la
hormiga.
¿Cómo podía
saber que el grano que desprendió del muro era fundamentalista, sino cuando vio
desplomarse la casa de Hussein, el jeque que seducía a adolescentes con lapis
lazurius del Monte de Venus?
9
¿O es que
gaviotas, alcatraces y patos marinos pueden volar sobre el diálogo de las
mareas con los satélites de Júpiter sin equivocarse de planeta? (16)
Bien ha
hecho el Santo Oficio con quitar a Galileo Galilei el ojo del telescopio.
¡Cómo van a
ser reales aquellas montañas y aquellos cráteres de cenizas si la luna es una
alucinación de la locura!
¿O acaso los
astrónomos son mensajeros de los astros?
10
Y dime, «¿de
qué valdrá ahora a don Jorge Luis Borges su saber de socráticos libros o poder
hablar del transcurso de las cosas?» (17)
Y tú, ¿qué
harás cuando las estrellas, los astros, el viento negro del cosmos se te metan
por los ojos en la médula del osario?
¿O qué
ocurrirá cuando la Gran Lechuza Negra te mire a través de los veinte aumentos?
«¿Cómo es
posible que en celestes pechos quepa furia tanta?» (18)
11
¿O es que no
ves en el índice de inflación del Acta Diurna (19) un índice que nos señala
para los puñales de la Muerte agazapada a la vuelta de cualquier esquina
oscura?
12
«¿Quién será
digno de abrir el libro y soltar sus sellos?» (20)
13
¿Has visto a
tu hermano Luis a través de las lentes del Chamán?
¿Quién ha
visto su sombra? (21)
¿O es que no
saben que la lengua se puebla de moluscos verbales cuando se calla de miedo?
«¿Miedo? ¿De
quién tienes miedo? No puede ser la muerte, pues, ¿quién es ella?» (22)
14
¿Por qué no
se puede ver a través de las lentes del Chamán el Paraíso?
15
¿Ahora te
parece un sueño haberla visto? ¿Una ilusión, el Mar Báltico, el abedul de un
camino, la roca donde desnudos tomaron sol?
16
¿A qué
vinieron los obreros de carretera* al Chamán?
«¿No temen
que Dios clame a Sí mismo?» (23)
17
¿A qué
círculo de La Divina Comedia te irás después de muerto?
Se dice que
hay más hombres en el Infierno que mujeres y más mujeres que hombres en el
Purgatorio y en el Paraíso. (24)
18
¿A qué hora
del cosmos pasó tu garza por la visión del Chamán?
¿Qué es lo
que no vio el ojo?
¿Puede el
ojo del sueño ver la materia oscura de la palabra?
¿Qué es lo
que quiere el Verbo?
¿Será que la
oscuridad siendo la suma de tus dos ojos es igual a la oscuridad del cosmos
sobre la hipotenusa? (25)
¿Podía el
Chamán ver tu destino?
¿Habrá
alguien en el mundo que te recuerde? ¿Alguien que te haya visto? «Pues si los
demás nacieron, ¿qué privilegios tuvieron que tú no gozaste jamás?» (26)
¿Entonces
fue coincidencia que justo cuando nos llevaban a un lugar desolado, en un
camión militar, el coronel escuchara en el radiotransmisor de la cabina cantar
«caminito que entonces estabas bordeado de trébol y juncos en flor, una sombra
ya pronto serás, una sombra lo mismo que yo?» (27)
¿O
simplemente no era tu hora según la Ley de Hermes Trismegisto?
¿O esa hora
era una hora como todas las horas de la vida sin excluir la de la muerte?
Pues, ¿dónde
termina la oscura luz y dónde empieza la clara oscuridad? (28)
¿Cuál podría
ser la diferencia?
¿Ninguna o
una?
¿Recuerdas la mariposa que se te adelantaba
con su habitual vuelo caprichoso para llegar antes a su morada esa tarde de
primavera que apurabas el paso a casa por un camino rural bordeado de sauces? (29)
19
Dime,
Ptolomeo, ¿qué significan las coincidencias?
¿Es la
música suma de casualidades o de causalidades?
¿Es la
poesía metáfora de la esquizofrenia?
«¿Quién
comprende tu palabra?» (30)
¿Cuál es el
idioma del hombre? ¿Cuál es el nombre?
¿Por qué se
te ha de mirar mal que cambies el sello de las cosas si ya no son las mismas
cosas esas cosas? (31)
¿Qué es una
mariposa?
¿Cómo nos
ven las moscas?
20
¿Quién entra
muerto de frío por el túnel muerto de frío del metro de Fridhemsplan creyendo
que va a salir vivo? (32)
¿Acaso no
ves que somos el cardumen en camino a una lata de sardinas?
¿Quién se
duerme en su propia sombra o quién se arrima a su propia sombra?
¿Quién carga
un canasto de aguas bautismales en la Vía Apia del cielo?
«¿Quién anda
ahí? ¿Dónde está eso? ¿Cómo es el cielo? Su azul, ¿dónde está?
Oh azul,
¿qué es lo que eres?» (33)
21
¿Que hacías
tú ante el número 35 de la rue de les Shartreux, en Grivegne, Bélgica, una
calurosa tarde de verano de 2003?
¿Esperando a
que te abriera la puerta tu hermana?
¿Siempre has
de sentir al abrir los ojos en la mañana santacruzana, que estás tirado en tu
pobre barquilla rota (34) entre los peñascos de la isla Essinge del lago Mälar?
¿Qué
esperas?
¿Cuándo,
cuándo echarás en la valija tu ánima entumecida?
¿Hacia dónde
corre esa línea de piedras piramidales en la palma de tu mano castigada?
¿Cómo puedes
confiar en tus ojos después de bajar los párpados?
22
Dime, ¿en
verdad era ella tan bonita? (35)
«¿Venía
bajando del hondo cielo o emergiendo del abismo?» (36)
23
¿Y ese
salivazo en el cielo era el cometa McNaught?
¿En qué pensaste? Seguro que lo olvidaste
después de agachar la cabeza, oscurecidas las pupilas, adolorida la nuca.
Ni siquiera
te fijaste bien si eran Gastón y Rubén los que iban sentado en uno de los
carros del metro de Estocolmo cuando parado en el andén esperabas con las maletas
el otro metro en dirección al avión que te llevaría por el Atlántico mientras
alguien ya escribía el mail con el anuncio de sus muertes.
«¿O acaso
uno tropieza bajo el peso de su alma como si ella fuera una carga?» (37)
24
¿Recuerdas
aquel solsticio hibernal en el Norte de Escandinavia en que el sol se negó a
echarse en el horizonte?
Desde
entonces, ¿quién no ha visto ese buque fantasma cuyas sirenas de cantos
seductores portan arnés con un falo de silicona?
SE RECOMIENDA ALEJARSE
DE PLENILUNIOS Y NOVILUNIOS
(dicen los
letreros reflectantes)
¡Oh tiempos!
¡Oh costumbres! (38)
25
En 1600, en
una villa de Japón, la gente sacaba a la calle, en un palanquín, un gran
espejo.
¿Qué mejor
dios?
26
¿Es que no
perdonarás jamás al monje benedictino que usó la daga de un asesino para cavar
en el jardín donde plantó un rosal cuyos pétalos ardientes los
consagró a la virgen de la cocina?
27
¿Has visto a
través del telescopio del Chamán a Lucifer entrar en un emporio de un planeta a comprar cerillas confitadas?
Aunque ya no
fuma.
28
«¿Cuántos
vieron ir muriéndose este alerce venerable?» (39)
29
¿Has leído
en Crónicas del planeta Marte la noticia sobre la tesis de uno de sus
astrónomos en que asegura la imposibilidad de vida en nuestro planeta por la
alta concentración de realidad existente en la litosfera?
¿Esta mañana
no has visto la araña de nuestro encierro tejer en el vidrio de la Luna su
telaraña?
30
¿Cómo pueden
asegurar los funcionarios municipales haber visto agonizar a Dios en su lecho
rodeado de ángeles que se pasaban de mano en mano la divisa del Priorato de
Sion (40) mientras cantaban en coro We
are the champions? (41)
31
«¿Di, qué
has hecho, tú, aquí sentado, con tu juventud?» (42)
32
¿Quién anda
allá fuera?
«¿Quién, si
tú gritaras, te escucharía entre las órdenes angélicas?» (43)
33
¿De dónde
sacó Gunnar Ekelöf ese vacío entre universo, soles y átomos? (44)
Mas «¿qué
alma es sin defectos?» (45)
¿O qué
defecto humano no es humano?
¿Y qué
humano no es un defecto?
34
En cualquier
caso, ¿por qué se alborota la gente en calles, plazas y templos?
35
¿Hacia cuál
de los cielos miras?
¿Y por qué
esos jóvenes permiten echarse vómitos de fuego en el vientre si ya no quedan
sobre Bagdad ángeles buenos ni sobre las capitales del mundo celestiales
reinos? (46)
¿Y por qué
nadie intenta «descender hacia sí mismo?» (47)
36
¿Quién se
atreve ahora a decir que la religión es opio de los pueblos?
37
Y como si no
faltara más, las ancianas de este valle han venido con el cuento de que
Angélica del Carmen no era otra que la mismísima Eva y que gracias a sus higos
es que ha habido descendencia.
Sin embargo
—según antiguos aguateros— ella es el alma. La savia que asciende por nosotros
hacia el cosmos.
Por eso
—aseguran— es angélica. La que junto con la Poesía, enterrada está al pie de la
higuera. (48)
38
Y tú, poeta,
¿qué te piensas hallar en el cielo oscuro?
Veses pas tu
que tot es matèria escura? (49)
Una maldita
anima mundi que no deja de espiar el alma a través del Gran Ojo del Chamán
y que tiene por juego, el grito:
«Je ne sais pas!»
«Je ne sais
pas!» (50)
NOTAS
Las citas
—entre una y otra versión— son más bien parafrásticas.
En cuanto a las anécdotas qus las acompañan, tienen el propósito de unir las notas con el texto central.
1
Corresponde a uno de los últimos versos del poema “El Dios triste”, del libro Desolación,
de Gabriela Mistral. Una de sus estrofas dice: «Y ensayo otra plegaria para
este Dios doliente,/ plegaria que del polvo del mundo no ha subido:/ 'Padre,
nada te pido, pues te miro a la frente/ y eres inmenso, ¡inmenso!, pero te
hallas herido'». Primera edición: New York: Instituto de las Españas en los
Estados Unidos, 1922. Segunda edición: Santiago de Chile: Nascimento, 1923.
(Edición con prólogo de Pedro Prado y con prólogo de 1º edición). Gabriela
Mistral, a quien se discriminó en Chile por su condición de mujer, le otorgaron
el Premio Nacional de Literatura seis años después de haber recibido el Premio
Nobel de Literatura de manos del Rey de Suecia.
2 Bertrand
Russell escribió: «Hay otras cosas de menor importancia. [...] Luego está la
curiosa historia de la higuera, que siempre me ha intrigado. Recuerdan lo que
ocurrió con la higuera. Tuvo hambre. Y como viese a lo lejos una higuera con
hojas, encaminóse allá por ver si encontraba en ella alguna cosa: y llegando,
nada encontró sino follaje; porque no era aun tiempo de higos; y hablando a la
higuera, dijo: ‘Nunca jamás coma ya nadie fruto de ti[...]’ Esta es una
historia muy curiosa, porque aquella no era la época de los higos, y en
realidad, no se puede culpar al árbol». Por qué no soy cristiano.
Bertrand Russell. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 13ª ed., 1979.
3 El Doctor Angélico es Santo Tomás de Aquino.
Ubi amor ibi oculus. [Donde está el amor, ahí está el ojo] Santo Tomás
de Aquino, Summa contra Gentiles, III, d. 35, 1, 2, 1.
4 Aquí se comenta el Artículo 3 de «Si la
creación de las cosas se produjo al principio del tiempo», de Suma Teológica
(Selección) incluido en De los principios de la naturaleza. Santo Tomás
de Aquino. Edición SARPE, 1983.
5 Abu Abdullah..., conocido también como
Albategnius, nació en 858 en Harran. Su nombre fue dado a una región de la
Luna: Albategnius. En cuanto a Harran o Carrhae, o Jarán o Harán, fue una
ciudad muy importante en la Alta Mesopotamia. Las inscripciones asirias
mencionan este lugar hacia el 1100 a.d.C, con el nombre de Harranu que
significaría carretera en acadio. Harran era conocida al principio de la
historia por ser uno de los santuarios, junto con la ciudad de Ur, que estaban
dedicados al culto de la diosa Luna Sin, venerada por los semitas de
Mesopotamia. Se cuenta que Adán y Eva se instalaron en Harran después de ser
expulsados del Jardín de Edén.
6 Proyección ortográfica. También
denominada proyección ortogonal. Se obtiene cuando las proyectantes son
perpendiculares al plano de proyección. Albategnius, en el campo de la
matemática y trigonometría, aportó soluciones muy ingeniosas para algunos
problemas trigonométricos usando los métodos de proyección ortográfica. En
este texto, se trata de un juego de palabras: cielo por Cielo, como si tratara
de una corrección ortográfica.
7 «[...] Vers quina meravella/ d’astre ignorat
m’adreç passos retuts?» (¿Hacia qué maravilla/ de astro ignorado voy con mis
pasos vencidos?) Del poema “Sol, i de sol / I amb vetusta gonela” (Solo, y
doliente, y con túnica vieja...) Del libro Sol, I de sol (Solo, y
doliente) J.V.Foix, poeta catalán. Edición bilingüe de Plaza & Janes, 1975.
8 De la
locución latina: Homo homini lupus (El hombre es un lobo para el
hombre). Pensamiento de Plauto, repetido por Bacon y Hobbes.
9 Del mulo
que cargaba sal y se metía en el río para aligerar su peso, y que Tales le
quitó esa mala costumbre cargándolo con esponjas. Tales cayó en un pozo por
mirar las estrellas. Una anciana le dijo: «Pretendes observar las estrellas y ni
siquiera ves lo que tienes a tus pies».
10 La
anécdota la narra Voltaire (François Marie Arouet, 1694-1778) en su Diccionario
filosófico.
11 Primum
movile: Según Ptolomeo, la Tierra se encuentra situada en el centro del
universo y el Sol, la Luna y los planetas giran en torno a ella arrastrados por
una gran esfera llamada primum movile, mientras que la Tierra es
esférica y estacionaria. Las estrellas están situadas en posiciones fijas sobre
la superficie de dicha esfera. También, y según la teoría de Ptolomeo, el Sol,
la Luna y los planetas están dotados además de movimientos propios adicionales
que se suman al del primun movile. El astrónomo egipcio recopiló los
conocimientos científicos de su época, a los que añadió sus observaciones y las
de Hiparco de Nicea, y formó 13 volúmenes que resumen quinientos años de
astronomía griega y que dominaron el pensamiento astronómico de occidente
durante los catorce siglos siguientes. Esta obra llegó a Europa en una versión
traducida al árabe, y es conocida con el nombre de Almagesto (Ptolomeo
la había denominado Sintaxis Matemática). El tema central de Almagesto
es la explicación del sistema ptolemaico.
12 Henrietta
Leavitt (1868-1921), hija de un ministro del Congreso norteamericano, en 1895
entró como voluntaria en el Observatorio de Harvard. Estudió las imágenes de
las estrellas para determinar sus magnitudes. Durante su carrera, Leavitt
descubrió más de 2.400 estrellas variables. Se dedicó entonces al estudio de
esas estrellas variables, lo que supondría su mayor aportación a la Astronomía:
la relación entre el período y la luminosidad de las Ceféidas. En el transcurso
de su trabajo también descubrió cuatro estrellas novas y estudió algunos tipos
de estrellas binarias y asteroides. Debido a los prejuicios de la época,
Henrietta no pudo desarrollar sus propios métodos de trabajo, por lo que no
tuvo la oportunidad de sacar el máximo rendimiento a su intelecto. Henrietta
Leavitt trabajó en el “Chamán” de Harvard hasta su muerte en 1921 a causa de un
cáncer. Sus importantes contribuciones al mundo científico fueron reconocidas
en 1925 a título póstumo, reconocidas en 1925 a título póstumo, cuando fue
nominada por la Academia Sueca de Ciencias para el Premio Nobel.
13 En cuanto
a la cita de El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry, corresponde al
Cap. XIII. En francés dice así: «Mais no. Des petites choses dorées qui font rêvasser
les fainéants». (Pero no. Esas cositas doradas que hacen desvariar a los
holgazanes.)
14
«Egligible old star./ Pour even./ It was a sad per cent./ Does on sunday./
Watch or water./ So soon a moon or a old heavy press». (Vieja estrella
insignificante. Fluyes aún. Eres un por ciento triste. En un día de sol, reloj
o agua. Y muy tarde, luna o pesada prensa vieja.) Del poema “Egligible old
star” (Vieja estrella insignificante). Gertrude Stein (1874-1946). Hizo frente
durante la ocupación nazi en Francia, en la Segunda Guerra mundial, a la
persecución a los judíos y homosexuales.
15
Referencia al filme Det Sjunde Inseglet (El séptimo sello), obra maestra
del sueco Ingmar Bergman. Un caballero cruzado, de regreso a su tierra natal,
se encuentra con la Muerte una noche en una playa. Antonius Blok, el cruzado,
decide desafiar a la Muerte a una partida de ajedrez para darle sentido a su
existencia. La Muerte juega con las negras. A propósito del nombre, es el
séptimo sello del Apocalipsis de San Juan, que una vez abierto, aparecen
los siete ángeles tocando trompetas mientras se desencadenan las desgracias
sobre la tierra.
16 (* Se refiere a los obreros que trabajan en la Ruta del Destimo del libro El Albergue de la Luna).
En 1624 Galileo empezó a escribir un libro que quiso titular Diálogo sobre las mareas, en que abordaba las hipótesis de Tolomeo y Copérnico (de que la Tierra se movía), investigando un método para determinar la latitud y longitud en el mar basándose en sus predicciones sobre las posiciones de los satélites de Júpiter. En 1630 el libro obtuvo la licencia de los censores de la Iglesia católica de Roma, pero le cambiaron el título por Diálogo sobre los sistemas máximos, publicado en Florencia en 1632. A pesar de haber obtenido dos licencias oficiales, Galileo fue llamado a Roma por la Inquisición a fin de procesarle bajo la acusación de "sospecha grave de herejía".
En 1624 Galileo empezó a escribir un libro que quiso titular Diálogo sobre las mareas, en que abordaba las hipótesis de Tolomeo y Copérnico (de que la Tierra se movía), investigando un método para determinar la latitud y longitud en el mar basándose en sus predicciones sobre las posiciones de los satélites de Júpiter. En 1630 el libro obtuvo la licencia de los censores de la Iglesia católica de Roma, pero le cambiaron el título por Diálogo sobre los sistemas máximos, publicado en Florencia en 1632. A pesar de haber obtenido dos licencias oficiales, Galileo fue llamado a Roma por la Inquisición a fin de procesarle bajo la acusación de "sospecha grave de herejía".
17 «Quid tua
Socraticis tibi nunc sapientia libris/ proderit aut rerum dicere posse uias?»
(¿De qué te valdrá ahora tu saber de Socráticos libros o poder hablar del
transcurso de las cosas?) “XXXIV B”, Propercio.
18 «Tantaene
animis caelestibus irae?» (¿Cupo en celestes pechos furia tanta?) Del “Libro
I:2”, de la Eneida. Virgilio (Publi Vergili Maronis). Virgilio no
estaba muy convencido de este poema épico, por eso, hallándose muy enfermo,
confía el manuscrito de la Eneida a sus amigos Vario Rufo y Plotio Tuca, para
ser destruido, pero sus amigos no se atreven a quemar la obra de casi diez mil
hexámetros y salvan de las llamas los versos más bellos de la poesía romana.
19 Acta
Diurna puede ser el nombre de cualquier ejemplar de la prensa escrita. En
su tiempo, Julio Cesar, el emperador romano, hizo circular una lista de
eventos, llamada Acta Diurna (Eventos del día, en español). Esto durante
la República Romana, en el año 59 a. C. También hubo una publicación del
gobierno imperial chino en el año 713 d. C. que se llamó Noticias Mezcladas.
20 «Et vidi
angelum fortem praedicantem voce magna: Quis est dignus aperire librum et
solvere signacula eius?» (Vi un ángel poderoso, que pregonaba a grandes voces:
¿Quién será digno de abrir el libro y soltar sus sellos?») 5:2, del Apocalipsis
de San Juan.
21 La
palabra clave en este texto es sombra. Es una idea sugerida por el poema
“La palabra precisa” (De riktiga orden), del poeta sueco Hjalmar Gullberg. El
poema en castellano, traducción del autor, es: «Solo la palabra precisa,/
palabra con follaje y canto/ de pájaro, da sombra de árbol. -- Refrescante
sombra que acaba/ en ojos, mientras el follaje/ canta la palabra precisa».
(Bara de riktiga orden,/ orden med krona och fågel-/ sång har en skugga som
träden. - Svalkande skugga att sluta/ ögonen i, medan kronan/ sjunger de
riktiga orden.) Se debe agregar que literalmente la versión sueca habla de
las palabras precisas; sin embargo al autor le ha parecido que se traduce
mejor su sentido y su ritmo en el singular castellano. Y Luis, en la realidad,
es hermano del autor de este libro, y fue detenido en septiembre de 1974 en
Santiago de Chile, y forma parte de la larga lista de detenidos desaparecidos
de la dictadura de Pinochet.
22 «Afraid?
Of whom am I afraid?/ Not death; for who is he?» (¿Miedo? ¿De quién tienes
miedo? No puede ser la muerte, pues, ¿quién es ella? ) “Poem XXIV. Part Four:
Time and Eternity”. Emily Dickinson (1830-86). Complete Poems. 1924.
Emily Elizabeth Dickinson (Amherst, Massachusetts, Estados Unidos, 10 de
diciembre de 1830 - íd., 15 de mayo de 1886) es una de las poetas fundacionales
estadounidenses que hoy comparte con Edgar Allan Poe, Ralph Waldo Emerson y
Walt Whitman. Emily Dickinson pasó gran parte de su vida recluida en una
habitación de la casa de su padre en Amherst, y, excepto cinco poemas (tres de
ellos publicados sin su firma y otro sin que la autora lo supiera), su obra
publicó después de su muerte.
23 «y ¿no
temes que Dios clame a Sí mismo?» Corresponde al soneto “91” de Poemas
morales de Francisco de Quevedo. Aunque según Gonzáles de Salas, este
soneto es imitado de Persio, en la “Sátira 2”, o sea: At sese non clamet
Iupiter ipse?
24 Ha habido
gente que ha sacado de La Divina Comedia estas cuentas. Nueve mujeres en
el Infierno, veintiocho en el Purgatorio y dieciocho en el Paraíso. No deja de
ser importante para el tema lo eterno femenino.
25 El
teorema de Pitágoras es: «Para un triángulo rectángulo el cuadrado de la
hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de sus catetos».
26 De La
vida es sueño. Calderón de la Barca.
27 Uno,
tango, de 1943. Música: Mariano Mores. Letra: Enrique Santos Discépolo (El
texto ha sido modificado por el autor de este libro).
28 De El
Kybalion, recopilación de las enseñanzas que se atribuyen a Hermes
Trismegisto, Gran Fundador, «el elegido de los dioses». La leyenda dice que
murió en el antiguo Egipto y que fue maestro de Abraham, por tanto, Maestro de
Maestros. Sus discípulos lo consideran el Gran Sol Central del ocultismo, cuyos
rayos han iluminado todos los conocimientos que han sido impartidos desde
entonces, incluso de las más antiguas doctrinas de la India.
29 «Le
soleil va se coucher/ et le papillón se hâte». (El sol va a acostarse / y la
mariposa se apresura.) Haiku (o haikú) de Kakei, poeta japonés contemporáneo de
Basho. De una versión en japonés y francés.
30
Paráfrasis de «Que comprendre à ma parole?» (¿Quién comprende mis palabras?) De
Une saison en enfer (1873). Arthur Rimbaud.
31 Ciertos
magistrados anuales, los triumuiri monetales, podían cambiar por propia
iniciativa el sello de las monedas de Roma. A propósito, Horacio escribió,
según una traducción de Oscar Velásquez de Ars Poetica: «¿Por qué se
mira mal si puedo adquirir unas pocas,(*)/ cuando la lengua de Catón y de Enio/
ha enriquecido el lenguaje paterno y producido/ nombres nuevos de cosas?»
(*)Se refiere a palabras derivadas del griego. La versión latina es: «[...]quid
autem/ Caecilio Plautoque dabit Romanus ademptum/ Vergilio Varioque? ego cur,
acquirere pauca/ si possum, inuideor, cum lingua Catonis et Enni/ sermonem
patrium ditauerit et noua rerum/ nomina protulerit?» “II Elementos formales de
la poesía”, verso 53. Arte poética, Horacio. Ediciones Universidad
Católica de Chile, Santiago de Chile, 1999.
32
Fridhesplan es una estación del Metro del Gran Estocolmo.
33 «O, wo
ist er, wie ist denn der Himmel? Und wo ist sein Blau? O Blau, was bist du?»
(Oh, ¿dónde está eso? ¿Cómo es entonces el cielo? Oh, ¿dónde está su azul? Oh
azul, ¿qué eres?) Del poema “Der Blinde”, del poemario Der ewige tag
(1911). Georg Heym, poeta alemán.
34 «¡Pobre
barquilla mía,/ entre peñascos rota,/ sin velas desvelada,/ y entre las olas
sola!» Poesías líricas, de Lope de Vega. El tópico también lo hallamos
en Horacio: «O nauis, referent in mare te noui fluctus. O quid agis? Fortiter
occupa/ portum. Nonne uides ut/ nudum remigio latus» “Carmin”,I,14.
35 «Elle
était si jolie/ Que je n’osais l’aimer». (Ella era tan bonita / Que no me
atrevía a amarla…) Cantaba Alain Barrière en 1963.
36 «Viens-tu
ciel profond ou sors-tu de l’abîme / Ô beauté?» De “Hymne à la Beauté”, de Les
fleurs du mal. (Versión de 1861) Charles Baudelaire.
37
«¿Tropieza uno bajo el peso de su alma/ como si ella fuera una carga?» Versos
del monólogo Pugachev (1921), de Sergei Esenin, obra basada en la
revuelta de Pugachev (1774, Rusia), durante el reinado de Catalina la Grande.
Pugachev (o Pugachov) acabó siendo traicionado por los suyos, después de que se
ofrecieran 10.000 rublos por él. Fue capturado y trasladado a Moscú en una jaula
metálica especialmente fabricada para él, donde sería juzgado por un tribunal
especial. A diferencia del campesinado que había formado su ejército, que
terminó siendo indultado, el veredicto para Pugachov era el de una muerte cruel
en que sería destripado. Pero finalmente la zarina Catalina ordenó que fuera
una muerte rápida; así que fue decapitado públicamente en Moscú. Su cuerpo lo
descuartizaron y quemaron, y sus cenizas esparcidas.
38 O
tempora, o mores! (Ciceron) Marcus Tullius Cicero: Catilinam orationes
1:2. En su discurso contra Catilina, quién había intentado asesinarlo.
39 «De
moines et de liserons/ combien a-t -il vu mourir/ce pin vénérable?» (Monjes y
enredaderas, ¿cuántos vieron morir este pino venerable?) Haiku (o haikú) del
libro À Kyoto rêvant de Kyoto. Basho, poeta nipón nacido en 1644 en
Ueno. La versión bilingüe, japonesa-francesa es obra de Cheng Wing fun y Hervé
Collet, y la caligrafía, de Cheng Wing fun.
40 Priorato
de Sion (No confundir con la Orden de Sion de los Templarios): Sociedad secreta
fundada por Pierre Plantard el 20 de julio de 1956. El objetivo de esta logia
era la restauración de la nobleza y la monarquía en Francia, mediante los
derechos de realeza de Pierre Plantard, y con ello, iniciar la fundación de un
“Santo Imperio Europeo”, suplantando incluso a la Iglesia Católica Romana. Su
divisa secreta era Et in Arcadia ego, frase que aparece grabada en la
tumba del cuadro Los Pastores de la Arcadia, de Nicolas Poussin, la que
significa Y yo en la Arcadia. Sin embargo una leyenda asegura que la frase
completa, antes de ser borrada, sería Et in Arcadia ego sum (Estoy en la
Arcadia), la cual sería un anagrama de Arcam dei tango Iesu (He tocado
la tumba de Jesús).
41«We are
the champions,my friends/And well keep on fighting, till the end/ We are the
champions/ We are the champions!» (¡Somos los campeones, mis amigos, / y
seguiremos luchando hasta el final / Somos los campeones/ Somos los campeones!)
Balada escrita por Freddie Mercury, grabada por el grupo Queen y editada en
1977 en el album News of the World.
42 «Dis,
qu’as -tu fait, toi que voilà,/ De ta jeunesse?» (¿Di, qué has hecho, tú,
aquí,/ con tu juventud?) El poema fue escrito en otoño de 1873 en la cárcel de
Bruselas después de haber disparado a Rimbaud. El poema aparece publicado en Sagesse
(1881). Paul Varlaine.
43 «Wer,
wenn ich schriee, hörte mich denn aus der Engel Ordnungen?» (¿Quién, si yo
gritara, me escucharía entre las órdenes angélicas?) “Primera elegía” de Las
elegías de Duino (Die erste Elegie, Duineser Elegien), Rainer Maria Rilke.
44 «Det
finns ett tomrum mellan världsallt, solar och atomer». (Existe un vacío entre
universo, soles y átomos.) Del grupo de poemas “Variationer”, del libro Färjesång
(1941). Gunnar Ekelöf, poeta sueco.
45 «Quelle
âme est sans défauts?» (¿Qué alma carece de defectos?) El verso aparece en el
libro Une saison en enfer (1873). Arthur Rimbaud.
46 Según un
informe del National Counterterrorism Center, con sede en Washington (marzo,
2008), desde el 2004, 949 suicidas mataron a 10.119 personas e hirieron a otras
22.995 en Iraq.
47 «¿Por qué
nadie intenta descender hacia sí mismo?» La paráfrasis tiene su origen en:
«Nemo in sese tentat descendere». (Nadie intenta descender hacia sí mismo.)
Aulo Persio Flaco.
48 Una
leyenda cuenta que la higuera florece por única vez en la víspera de San Juan,
a las doce de la noche, y dura solo un instante. El que logra arrancar la flor,
será rico y feliz. Hay más leyendas. Tal vez no estaría de más citar la del
poeta judío Avicebrón (Selomoh Ibn Gabirol), nacido en 1021 en Málaga. Según la
leyenda, Avicebrón fue asesinado por un poeta musulmán envidioso de su talento;
su cadáver fue enterrado al pie de una higuera. El crimen se descubrió porque
del árbol comenzaron a brotar dulces frutos.
49 «¿No ves
que todo es materia oscura?» En occitano.
50
Originalmente es: «L’espace a pour jouet le cri: Je ne sais pas!» (El espacio
tiene por juego el grito: ¡No sé!) Verso del poema de Stéphane Mallarmé “Toast
funèbre”, originalmente publicado en la antología Tombeau de Théophile
Gautier (1873).
10/06/2008 01:01 Santa Cruz.
Mi gratitud a los vecinos de Santa Cruz
del Valle de Colchagua


